El precio de la tierra para desarrollar vivienda social en Baja California acumuló un alza de hasta 200% en los últimos cuatro años, según la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi). El encarecimiento del suelo presiona sobre todo la Zona Este de Tijuana, donde se concentra la vivienda económica del estado.
El suelo es el insumo que ningún programa público controla y uno de los factores de mayor impacto en la vivienda económica. Las viviendas del Programa Estatal de Vivienda arrancan en 1 millón 150 mil pesos y promedian 1 millón 250 mil en la entidad, cifras que El Imparcial confirmó por separado. En paralelo, Baja California arrastra un déficit estimado en 232 mil viviendas, reportado el 1 de septiembre de 2026 por Marisol Becerra, directora de una consultora inmobiliaria, y el Infonavit proyecta 65 mil viviendas en el estado. La industria genera cerca de 100 mil empleos directos e indirectos, según Canadevi. Los tres desarrolladores más grandes del estado mantienen la producción de ese segmento y compensan con proyectos residenciales de mayor valor.
Yolanda Arroyo, presidenta estatal de Canadevi, describió la presión sobre los constructores: «Es un gran reto porque es un producto donde tenemos muy poco margen de utilidad». La dirigente gremial cifró el ajuste del suelo en «fácil en los últimos cuatro años se nos ha ido a un 200%» y situó el margen de ganancia en alrededor del 5%, variable según el volumen de compra y los acuerdos con proveedores. La asimetría está en el precio de venta: en los segmentos residencial y residencial plus hay espacio para ajustar, mientras que la vivienda económica, ya en el piso del mercado, admite menos recortes. En Tijuana el costo de urbanización pesa más que en Mexicali por los muros de contención y el movimiento de tierras que exige la topografía.
Las primeras 4 mil viviendas del programa federal Viviendas para el Bienestar en Tijuana se construirán cerca de la carretera libre Tijuana-Tecate. En Baja California su precio se fijó en 700 mil pesos, frente a los 600 mil del resto del país. Terrenos y desarrolladores ya están asignados; falta ver si ese tope se sostiene al arrancar la obra.
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